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Desde que tengo memoria, siempre me gustó calzarme o usar ropita femenina a escondidas, entonces sentía un placer inigúalable el sentirme aunque fuera por un rato, una niña.

Conforme fue pasando el tiempo mi afición por sentirme mujer fue creciendo con mi edad y desarrollo; llegué incluso a pensar en decirselo a mis padres pero nunca me armé del valor suficiente para serlo ya que ambos tienen una idea de la vida algo radical y moralista. Fue así como a escondidas como siempre me trasvestía tomando la ropa de mis hermanas y un poco mas tarde, la de mi Madre, la soledad para mi era una bendición pues me permitía sacar a la chica que llevo dentro.

En la escuela siempre lucí como un varón común y corriente y aunque siempre he admirado la belleza femenina, no puedo negar que los chicos me atraían físicamente quedando la admiración por las mujeres en un grado de gusto por su ropa, imaginandome siempre en aquellas oscuras noches en mi cama, llegar a la escuela vestida con esas faldas a cuadros, blusas escotadas y calcetas a las rodillas, una pantaleta ajustada con encaje y un bra que apenas soportara mis crecientes senos siendo la envidia de chicas y deseo de chicos. Al fin llegué a la universidad y para entonces ya me había dejado crecer mi cabello largo hasta la espalda conservando siempre mi complexión delgada y la finura natural de mis rasgos.

En esa etapa y un poco antes fue cuando me costaba más trabajo controlar mi lado femenino que más a menudo salía y me envolvía bajo la sedosa caricia de unas medias, un vestido de licra, braguitas de encaje, blusas escotadas.. no sé cuantas veces llevaba lencería sexy debajo de mi ropa de hombre volviendome loca al caminar entre tantos chicos imaginandome mil cosas con ellos. Nunca voy a olvidar cuando me enfunde en una tanguita roja, conseguí unos jeans azules de esos que dan a la cadera, mezclilla suave, ajustada haciendo resaltar la curvatura de mis nalgas y suprimiendo indicios de virilidad entre mis piernas, me puse una blusita de tirantitos roja y colocando encima mi ropa normal pasé así todo el día de universidad olvidando todo lo que los maestros decían, sólo tenía en mente que en ese momento no estaba aquel Daniel que mencionaban su nombre en una lista.. en su lugar estaba la chica sexy la cual solía convertirse cada noche. Esa noche llegué a casa y me masturbe a mas no poder producto de tan hermosa experiencia.

Pero no todo era color de rosa. Toda la ropa que usaba generalmente la hurtaba a escondidas del gúardaropa de mi Madre o mis hermanas, cosa que con el tiempo fue siendo evidente la falta de prendas y aunque quería controlarme, Denisse era más fuerte que yo y me era difícil hacer algo contra esa recurrente práctica. Al cabo del tiempo las sospechas se acrecentaron y fui objeto de represalias y regaños un tanto "infundados" pues nunca lograban comprobar que tomaba su ropa. Sólo un par de ocasiones mi Madre encontró mi escondite de tangas, panties y brassieres y me regaño fuertemente sin nada que decir en mi defensa. Pero ni eso frenó la fuerza del estrógeno y continué probandome ropa de ellas volviendome más cuidadoso en ese sentido.

Cuando los días pasaban y comenzaba a reflexionar más seriamente acerca de mis preferencias y fetichismo, parecía que Denisse estaba perdiendo fuerza pero el destino le dió una gran ayuda. Una tarde mi hermana menor entró a mi habitación y platicamos normalmente de cualquier cosa, noté que traía una bolsa con alguna tela en su interior y antes de irse me dio la bolsa diciendome que se había comprado recién ropa íntima pero que esa en especial no le había quedado y en vez de tirarla o hacerle otra cosa, me la obsequiaba..

Al ver el contenido y su regalo, me quedé en shock y muy confundido pues por un lado, algo me decía que si la aceptaba, al fin quedaría al descubierto mi fetichismo y por ende mis preferencias sexuales rechazando así esa prenda, pero por otro lado, una energía resurgía en mi haciendome sentir tan feliz y tan emocionada sintiendome aceptada. Al momento mi primera reacción fue rechazar por más que me emocionaba por dentro poseer ese obsequio. Mi hermana insistió de manera natural como dando a entender que conocía y aceptaba mis costumbres. Al final se fue y me dejó con esa prenda quedandome con mil ideas en la cabeza. Soy paranoica y decidí no hacer nada incluso llendo a dejar la bolsa a su cuarto mismo que para la tarde ya estaba de regreso sobre mi cama.

Así pasé tres dias enteros de lucha interna entre un Daniel preocupado por la moral y lo correcto en la sociedad y la familia y por el otro una Denisse ansiosa de sentir esa prenda y lucirla frente al espejo. Una tarde de fin de semana, por alguna razón me quedé solo en casa y no pude controlarme, me di una ducha y tras secarme el cabello enredando una toalla en mi cabeza, arribé a mi alcoba y vi la bolsa mientras me mordía los labios de la impaciencia y la emoción.. un intento desesperado de Daniel por seguir lo que creía estaba mal sucumbió ante el tacto de unas pantaletas color cafe claro de encajes con forma de hermosas flores, vivos con listón negro y un par de moñitos del mismo color al frente.. con cuidado quité al fin las etiquetas y esas hermosas pantaletas lentamente fueron subiendo por mis piernas haciendo que mi transformación fuera algo placentero como nunca antes y cuando al fin se ajustaron a mi cadera y mis nalgas, fue cuando Denisse brotó con fuerza pues al fin tenía una prenda totalmente mía, sólo mía haciendome sentir tan completa, tan femenina, caí sobre las rodillas de la emoción y con el movimiento la toalla resbaló de mi cabeza dejando libre y suelto mi cabellera larga para que tras un momento de placer y quietud, alsé la mirada hacía el espejo frente a mi y poco a poco me puse en pie dejando ver la sensualidad que irradiaba mi aspecto con esa pantaleta siendo ese detalle donde se forjaba el resurgimiento de la hembra que vivía en mi. Con todo detalle y cuidado, modelé esa prenda para luego cepillar mi cabello, colocarme una minifalda negra muy cortita, medias a la rodilla y unos zapatos de ante cafe para luego colocarme mi brassier favorito, rellenarlo con esponja que siempre guardé y encima una blusita que dejaba ver mi ombligo y abdomen y cubría en su totalidad mis brazos. Pinté mis labios y me hice un par de coletitas en el cabello y así pasé el resto del día en mi casa platicando por chat con amigos y amigas de todo el mundo.

Después de ese día, y por ende, nunca aceptar las pantaletas de manera simbólica por miedo a discriminación o problemas, decidí comenzar a ver por mi futuro y aceptar al fin que la mujer que vivía en mi era infinitamente más fuerte que mi lado de varón. Vestía a menudo esa rica y placentera prenda interior cuando podía y fue entonces cuando tomé la decisión de comprar mi propia ropa comenzando así un gran capítulo en mi transformación de vida llegando hasta un pasaje que determinó por completo mi vida social y gusto por los hombres volviendome totalmente una mujer de tiempo completo. Pero esa es parte de otra historia que espero pronto redactar.

~ Denisse

PD. Escribanme a sexytigressbynight@yahoo.com espero sus comentarios =) Besos! xxx

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